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Pierde casi 30.000 euros por reclamar demasiado tarde: una sentencia que todas las empresas deberían conocer

  • contacto08226
  • 15 jun
  • 3 min de lectura

El error que puede hacer desaparecer una deuda aunque exista factura y el cliente reconozca el trabajo realizado


Muchas empresas y autónomos cometen el mismo error.

Realizan un trabajo.

Entregan el producto.

Emiten la factura.

El cliente no paga.

Y piensan:

"Ya reclamaré más adelante."

Lo que pocos saben es que el paso del tiempo puede convertir una deuda perfectamente válida en una deuda jurídicamente irrecuperable.

Una reciente sentencia del Tribunal Supremo acaba de recordarlo de forma contundente.

Y el resultado ha sido demoledor:

una empresa ha perdido el derecho a reclamar casi 30.000 euros por haber dejado pasar demasiado tiempo.


El caso: una factura impagada de casi 30.000 euros

El conflicto surgió cuando una empresa suministró e instaló tres equipos de aire acondicionado para otra mercantil.

Los trabajos se realizaron correctamente.

Se emitieron las correspondientes facturas.

Sin embargo, nunca fueron abonadas.

La deuda ascendía a 29.891,33 euros.

Durante años existieron conversaciones entre las partes e incluso se inició un procedimiento judicial que terminó archivado.

Pero la empresa acreedora no volvió a reclamar judicialmente hasta muchos años después.

Y ahí apareció el problema.


La pregunta clave: ¿sigue existiendo el derecho a reclamar?

La empresa acreedora sostenía que sí.

Defendía que el plazo para reclamar era de 15 años (actualmente 5 años tras la reforma legal).

Sin embargo, la empresa deudora alegó algo mucho más peligroso:

la deuda estaba prescrita.

Es decir, aunque la factura existiera y el trabajo se hubiera realizado, el tiempo había extinguido la posibilidad de reclamar judicialmente.


El Tribunal Supremo da la razón al deudor

La sentencia concluye que la acción para reclamar esta deuda estaba sometida al plazo especial de prescripción de tres años previsto en el artículo 1967.4 del Código Civil.

Y ese plazo había transcurrido con creces.

La consecuencia fue inmediata:

la reclamación quedó definitivamente cerrada.

No importó que existieran facturas.

No importó que el trabajo se hubiera ejecutado.

No importó la cuantía de la deuda.

La empresa perdió su derecho a cobrar judicialmente casi 30.000 euros.


El error que cometen muchas empresas

El problema no suele ser jurídico.

Es empresarial.

Muchos negocios continúan trabajando, generando facturas y acumulando impagos mientras dejan para más adelante la reclamación.

Confían en que:

  • el cliente acabará pagando;

  • las negociaciones llegarán a buen puerto;

  • la deuda seguirá siendo exigible dentro de unos años.

Pero la ley no funciona así.

Los plazos de prescripción siguen corriendo.

Y cuando se agotan, la deuda puede convertirse en papel mojado.


¿Cuándo prescribe una factura?

No existe una respuesta única.

Depende de múltiples factores:

  • quiénes intervienen en la operación;

  • la naturaleza del contrato;

  • si existen interrupciones de la prescripción;

  • si se han realizado reclamaciones previas;

  • si la relación es civil o mercantil;

  • y de la normativa aplicable en cada caso.

Precisamente por ello es frecuente que empresas y autónomos crean erróneamente que todavía están a tiempo de reclamar cuando en realidad el plazo ya ha expirado.


El coste real de esperar

Muchas empresas pierden cantidades importantes por no actuar a tiempo.

Lo más grave es que en numerosas ocasiones la deuda sería perfectamente recuperable si se hubiera iniciado la reclamación dentro del plazo legal.

Esperar suele generar tres riesgos:

1. Prescripción de la deuda

La consecuencia más grave.

Se pierde la posibilidad de reclamar judicialmente.

2. Desaparición de pruebas

Con el paso de los años resulta más difícil localizar contratos, correos electrónicos, albaranes o testigos.

3. Insolvencia del deudor

Cuanto más se demora la reclamación, mayores son las posibilidades de que el deudor cierre, desaparezca o carezca de patrimonio suficiente.


¿Qué debe hacer una empresa ante una factura impagada?

La respuesta es sencilla:

actuar cuanto antes.

Antes de que transcurran los plazos legales conviene:

  • analizar la documentación;

  • estudiar la posible prescripción;

  • interrumpir correctamente los plazos;

  • valorar la viabilidad de una reclamación judicial;

  • y diseñar una estrategia de cobro eficaz.

Cada mes de retraso puede reducir las posibilidades de recuperación.


Campaña Martín Abogados: reclamación de deudas y defensa de empresas

En Campaña Martín Abogados asesoramos a empresas, autónomos y profesionales en procedimientos de reclamación de cantidad, recuperación de impagados y defensa frente a reclamaciones prescritas.

Si tiene facturas pendientes de cobro o ha recibido una reclamación por una deuda antigua, es fundamental analizar el caso antes de que sea demasiado tarde.

Porque una deuda no desaparece cuando el deudor deja de pagar.

Pero sí puede desaparecer cuando el acreedor espera demasiado para reclamar.


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Si necesitas ayuda, reserva tu cita en Campaña Martín Abogados.

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